viernes, 8 de junio de 2012

Fragmentos... Farenheit 451

Nuestro pequeño homenaje al maestro Bradbury. Descanse en paz...



"Sólo pretendemos conservar los conocimientos imprescindibles, intactos y a salvo. No queremos por ahora incitar las iras de nadie. Pues si nos destruyen, el conocimiento muere con nosotros, quizá para siempre. Somos ciudadanos modelos, a nuestro modo. Caminamos por los viejos rieles, dormimos de noche en las colinas, y la gente de las ciudades nos deja en paz. Nos detienen y registran a veces, pero de nada pueden acusarnos. La organización es flexible, fragmentaria y dispersa. Algunos nos hemos cambiado la cara o las impresiones digitales con ayuda de la cirugía. En este preciso momento nuestra tarea es horrible. Estamos esperando a que estalle la guerra, y que, con la misma rapidez, llegue a su fin. No es nada agradable, pero no gobernamos las cosas. Somos la rara minoría que clama en el desierto. Cuando la guerra termine, quizá podamos ser útiles al mundo.
-¿Creen ustedes que los escucharán entonces?
-Si no, sólo nos quedará esperar. Les pasaremos los libros a nuestros niños, de viva voz, y ellos esperarán a su vez y se los pasarán a otras gentes. Mucho se perderá de ese modo, es cierto. Pero no se puede obligar a la gente a que escuche. Se acercarán a nosotros cuando llegue la hora, cuando se pregunten qué ha pasado y por qué el mundo estalló en pedazos. No puede tardar mucho.
-¿Cuántos son ustedes?
-Miles en los caminos, las vías de ferrocarril abandonadas. Vagabundos por fuera, bibliotecas por dentro. No lo planeamos en un principio. Siempre había alguien que quería recordar un libro, y así lo hacía. Luego, después de veinte años, nos encontramos, fuimos de un lado a otro, unimos los hilos sueltos, e ideamos un plan. No debíamos olvidar lo más importante: no éramos importantes. Debíamos evitar toda pedantería. No debíamos sentirnos superiores a nadie en el mundo. No éramos más que cubiertas protectoras de libros; ése era nuestro único significado. Algunos de nosotros viven en pueblos. El capítulo primero de Walden de Thoreau en Green River; el capítulo segundo en Willow Farm, Maine. Hasta hay una aldea en Maryland, de veintisiete habitantes, que es los ensayos completos de un hombre llamado Bertrand Russell. Ninguna bomba tocará esa aldea. Uno puede, casi, tomarla en la mano, y pasar las páginas, tantas páginas por persona. Y cuando la guerra termine, algún día, algún año, podrán escribirse los libros otra vez; se llamará a la gente, una a una, para que recite lo que sabe, y los guardaremos impresos hasta que llegue otra Edad de las Tinieblas, y tengamos que rehacer enteramente nuestra obra. Pero eso es lo maravilloso en el hombre; nunca se descorazona o disgusta tanto como para no empezar de nuevo. Sabe muy bien que su obra es importante y valiosa."

Ray Bradbury, Farenheit 451

miércoles, 6 de junio de 2012

Fragmentos... Ensayo sobre la lucidez

Comparimos hoy un frgamento de Ensayo sobre la lucidez. Una estupenda novela del maestro José Saramago. La editó en su día Alfaguara.

Extramos un pequeño texto de la contraportada del libro, para que el lector se sitúe y le entren ganas de leer más.

"Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de los habitantes decide individualmente ejercer su derecho al voto de uan manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto revolucionario, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenarada, sea producto de una conjura anarquista internacional o de grupos extremistas desconocidos. Las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventan."
La ilustración que acompaña al post es un diseño del maestro Manuel Estrada, al que, sin duda alguna, admiramos profundamente. Agradecidos.

¿Qué pasaría si la capital de un estado moderno decidiera votar en blanco? ¿Qué pasaría si no se eligiera a nadie? 

 
"A las diez de la noche, finalmente, apareció en televisión el primer ministro. Venía con el rostro demudado, con ojeras profundas, efecto de una semana entera de noches mal dormidas, pálido a pesar del maquillaje tipo buena salud. Traía un papel en la mano, pero casi no lo leyó, apenas le lanzó alguna mirada para no perder el hilo del discurso, Queridos conciudadanos, dijo, el resultado de las elecciones que hoy se han realizado en la capital es el siguiente, partido de la derecha, ocho por ciento, partido del medio, ocho por ciento, partido de la izquierda, uno por ciento, abstenciones, cero, votos nulos, cero, votos en blanco, ochenta y tres por ciento."
Ensayo sobre la lucidez. José Saramago 



Me sobra mes al final del sueldo

Hace poco fuimos a ver la estupenda obra teatral El inspector, de Nikolái Gógol. En un momento dado, aparecen frases contundentes que representaban el malestar de la población y de los comerciantes ante el corrupto alcalde y su nefasto gobierno local. ¿Les suena a algunos de ustedes dicha escena con la situación actual económica, política, etc.? Una de esas frases era "Me sobra mes al final del sueldo". Cuando la vimos, sabíamos que detrás había algo, como poco, un poema, quizás una canción. Este post es el resultado. Nos inclinamo al final por la canción.

Desde aquí nuestro agradecimiento al "inventor" del título que nos ha servido para tirar del hilo y construir el texto.

La imagen que acompaña al post la hemos visto en la web en multitud de sitios vinculados con las protestas en las calle relacionadas al 15-M, esas protestas que dicen que han muerto, que no sirven para nada, que los que gobiernan tienen carta blanca durante cuatro años para hacer y deshacer  a su antojo. Los perroflautas que suscriben estas líneas y firman la canción huérfana de música, no opinan ni de lejos que esto sea así. Ahí va nuestro pequeño aporte a la causa. Veremos cómo acaba...


Me sobra mes al final del sueldo

Que te juro que estrujo mis famélicas finanzas 
y por más vueltas que le doy y lo pienso,
veo que no me cuadra la balanza.

Que apenas alimento a mi pobre panza,
que le doy la mitad de comida al perro,
que a mi hija la he quitado de clase de danza.

Que llevo la ropa que me da Cáritas, 
que comer fuera, no te exagero,
en casa lo llamamos cenar en la terraza.

Y es que me sobra mes al final del sueldo.
 
Que no derrochamos vanas esperanzas,
que alquilamos de los otros sus sueños,
que defendemos las ofertas a ultranza.

Que el niño se inventa adivinanzas
que desconoce el norte de los vientos,
que esquivan a los políticos sin fianza.

Que sentimos nostalgia, casi añoranza,
de los lejanos falsos buenos momentos
donde cualquiera eructaba bonanzas.

Y es que me sobra mes al final del sueldo.

Que ni wifi hay del vecino que era ordenanza
del ministerio que le birló su cinco por ciento,
sin un duro ya para el deshaucio y la mudanza.

Que mal vendimos el coche sin tardanza
cuando en febrero nos dio un gran tiento
la hipoteca que subió su recaudanza.

Que el banco amenaza con una demandanza
que son seis meses sin pagar el crédito,
¿por qué nos acorrala esta triste contradanza?
  
Y es que me sobra mes al final del sueldo.
Que hasta estrofas de esta canción sin acordanza
he borrado del pentagrama, que debo
ahorrar esfuerzos sin bienaventuranzas.

Que presiento con desesperanza
cómo la prole de mi prole verá el cuento
de esta absurda y extraña mezcolanza.

Que no aprenderemos de esta enseñanza,
lo certificarán los hijos de nuestros nietos,
que caerán en nuestras mismas trampas.

Y es que me sobra mes al final del sueldo.

sábado, 2 de junio de 2012

Fragmentos... El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida (continuación)

"El primer trago de cerveza 
Es el único que vale la pena. Los siguientes, cada vez más largos, más anodinos, solo te dejan una sensación de pastosidad tibia, de abundancia despilfarradora. Tal vez en el último resurge, con la desilusión de terminar, una apariencia de nervio...
¡En cambio, el primer trago! ¿Trago? Empieza mucho antes de la garganta. En los labios aflora ya ese oro burbujeante, frescor amplificado por la espuma, y lentamente en el paladar un placer tamizado de amargor. ¡Qué largo parece el primer trago! Se bebe de un tirón, con avidez falsamente instintiva. En realidad todo está escrito: la cantidad, ese ni poco ni mucho que constituye el único ideal; el bienestar inmediato rematado por un suspiro, un chasquido de lengua, o, tan importante como estos, un silencio; la engañosa sensación de un goce que se abre al infinito...
(...)
Es un placer amargo: bebemos para olvidar el primer trago."


El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida de Philippe Delerm 


viernes, 25 de mayo de 2012

Fragmentos... El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida

Os presentamos un fragmento del librito de Philippe Delerm, El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida, editado en España por Tusquets Editores. De la solapa izquierda entresacamos el siguiente párrafo:
"Es la narración breve, exquisita de esas situaciones, comunes a todos, que, en los tiempos ajetreados en que vivimos, se deslizan sin que les prestemos atención y que, en cambio, encierran el germen del buen vivir."
La imagen que hemos seleccionado es un fotograba de la película Amèlie. Y al final, una pequeña sorpresa...


"Casi podríamos comer fuera. La frase llega siempre en el mismo instante. En el instante mismo de sentarse a la mesa, cuando parece que es demasiado tarde para convulsionar el tiempo, cuando la ensalada está ya puesta en el mantel. ¿Demasiado tarde? El futuro lo hacemos nosotros mismos. Tal vez la locura nos mueva a abalanzarnos fuera, a pasar febrilmente el trapo por la mesa del jardín, a proponer que la gente se ponga un jersey, a canalizar la ayuda que despliegan los demás con torpe jovialidad, idas y venidas contradictorias. O nos resignaremos a comer bien calentito -las sillas están demasiado mojadas, la hierba está tan alta...-
Pero tanto da. Lo que importa es el momento en que se pronuncia la frasecita. Casi podríamos... Qué grata es la vida en condicional, como en los juegos infantiles de antaño: Diríamos que tú estarías... Una vida inventada, que funciona a la inversa de la realidad. Una vida casi, con esa frescura al alcance de la mano Una fantasía modesta, consagrada a la degustación contrapuesta de los ritos domésticos. Un vientecillo de ponderada locura que lo cambia todo sin cambiar nada...
(...) Pero hay días en que se apresa el día en el flotante momento de los posibles, en el momento frágil de una honesta vacilación, sin orientar de antemano el astil de la balanza. Hay días en que uno casi podría."

El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida de Philippe Delerm 


lunes, 21 de mayo de 2012

Fragmentos... La conquista de la felicidad

"El animal humano, igual que los demás, está adaptado a cierto grado de lucha por la vida, y cuando su gran riqueza permite a un Homo Sapiens satisfacer sin esfuerzo todos su caprichos, la mera ausencia de esfuerzo le quita a su vida un ingrediente imprescindible de la felicidad. El hombre que adquiere con facilidad cosas por las que solo siente un deseo moderado llega a la conclusión de que la satisfacción de los deseos no da la felicidad. Si tiene inclinaciones filosóficas, llega a la conclusión de que la vida humana es intrínsecamente miserable, ya que el que tiene todo lo que desea sigue siendo infeliz. Se olvida de que una parte indispensable de la felicidad es carecer de algunas de las cosas que se se desea."


La conquista de la felicidad de Bertrand Russell


miércoles, 16 de mayo de 2012

Vivir con los animales

Un poema del maestro Walt Whitman, oh capitán, mi capitán... Una reflexión en voz baja para los tiempos que corren, para nosotros mismos. ¿Quiénes somos? ¿Qué pretendemos? ¿Lo hemos conseguido? 

La piedra que sube Sísifo y que al llegar a la cumbre, cae de nuevo al principio, nos parece una buena metáfora que completa el poema.



Creo que podría transformarme y vivir con los animales.
¡Son tan apacibles y dueños de sí mismos!
Me paro a contemplarlos durante tiempo y más tiempo.
No sudan ni se quejan de su suerte,
no se pasan la noche en vela, llorando por sus pecados,
no me fastidian hablando de sus deberes para con Dios.
Ninguno está insatisfecho,
a ninguno le enloquece la manía de poseer cosas.
ninguno se arrodilla ante otro,
ni ante los congéneres que vivieron hace miles de años.
Ninguno es respetable ni desgraciado
en todo el ancho mundo.

Walt Whitman

miércoles, 9 de mayo de 2012

Fragmentos... El Inspector

Le hemos cogido cariño a esta sección a la que hemos denominado Fragmentos... En estos días, se representa El Inspector, de Nikolái Gógol, en el teatro Valle-Inclán, en Madrid, en versión y dirección de Miguel del Arco.

La ilustración que empleamos es el cartel de la obra, Isidro Ferrer.



La obra se estrenó en 1836, pero su texto podría haberse escrito mañana... Muy actual, muy recomendable dejarse caer por el teatro o comprar el libreto para disfrutar del texto. Os dejamos un fragmento del Acto I, Prólogo. No tiene ningún desperdicio. Cualquier parecido con la realidad más cercana o con alguna Comunidad Autónoma que se nos venga a la memoria, es simplemente una coincidencia absurda o una maldad del lector.

ACTO 1
PRÓLOGO


Una fiesta en casa del ALCALDE. Todos animados y borrachos. Una pequeña orquesta acompaña la actuación de un cantante. Los invitados aplauden al finalizar el número. El ALCALDE pasa el brazo por encima de los hombros del artista como si fueran íntimos.

ALCALDE.– ¿Quién decía que no iba a poder traerle? ¡Pues aquí está! Cuándo os daréis cuenta de que no hay imposibles para vuestro Alcalde. (Sube su copa) ¡Por la nueva estación de tren! ¡Por el progreso! ¡Por nuestra ciudad! (Todos brindan con él) Hala, canta, niño, que para eso te he traído. (Aparte al JUEZ) Un ojo de la cara le va a costar al Ayuntamiento este mamarracho. 

El cantante comienza un nuevo tema. Entra la Alcaldesa muy alterada pero sin dejar de sonreír con coquetería al cantante.

DOÑA ANA.– Antón, llama a la policía. Ya están los de siempre montándola en la entrada. ¿Tú sabes lo que me ha costado preparar esta fiesta?

ALCALDE.– ¿Qué les pasa hoy?

DOÑA ANA.– Están indignados. Dicen que no entienden cómo podemos inaugurar la estación del tren cuando todavía no hay vías.

ALCALDE.– ¡No hay vías, no hay vías! Pero hemos construido un magnífico edificio! Que aprovechen ahora para pasear libremente por el terreno porque cuando, el día de mañana, coloquemos las vías no podrán hacerlo.

DOÑA ANA.–
Ese día se quejarán de que no tienen zonas verdes.

CONSEJERO DE EDUCACIÓN Y CULTURA.– También les molesta que la fiesta se celebre a puerta cerrada en su casa y se pague con fondos públicos.

DOÑA ANA.– ¿No querrán que la paguemos de nuestro bolsillo? Apenas llegamos a fin de mes con el sueldo de alcalde de mi marido. Y yo no cobro más que los gastos por ejercer de primera dama.
El Inspector, de Nikolái Gógol

Fragmentos... La dama Duende

Hacía mucho tiempo que queríamos hacer un post sobre alguna obra de teatro. Hemos encontrado la fórmula con la sección Fragmentos... 

Hemos seleccionado un fragmento de La dama Duende del gran Calderón de la Barca.

Dedicamos este post y en concreto este fragmento a un par de enamorados que son más  que familia, más que amigos, un par de conocidos que se conocieron gracias a esta obra. Y encima, hoy es el cumpleaños de uno de ellos. Nos ha parecido un buen regalo. 

Desde aquí, muchas felicidades, compadre.

Diseño de vestuario para la representación de «La dama Duende».
 Museo Nacional del Teatro, Almagro © Ministerio de Cultura.

DON LUIS: 
¿Por qué os ausentáis así?


DOÑA BEATRIZ:
Solo porque vós llegasteis. 


DON LUIS:
La luz más hermosa y pura   
de quien el sol la aprendió, 
¿huye porque llegue yo?,   
¿soy la noche por ventura?   
Pues perdone tu hermosura,   
si atrevido y descortés   
en detenerte me ves, 
que yo en esta contingencia
no quiero pedir licencia,   
porque tú no me la des;   
que estimando tu rigor,   
no quiere la suerte mía, 
que aun esto que es cortesía  
tenga nombre de favor;  
ya sé que mi loco amor 
en tus desprecios no alcanza
un átomo de esperanza,   
pero yo, viendo tan fuerte   
rigor, tengo de quererte   
por solo tomar venganza;   
mayor gloria me darás   
cuando más pena me ofrezcas, 
pues cuando más me aborrezcas   
tengo de quererte más; 
si desto quejosa estás,
porque con solo un querer   
los dos vengamos a ser, 
entre el placer y el pesar,   
extremos, aprende a amar   
o enséñame a aborrecer.   
Enséñame tú rigores,   
yo te enseñaré finezas; 
enséñame tú asperezas,   
yo te enseñaré favores;   
tú desprecios, y yo amores;   
tú olvido, y yo firme fe;   
aunque es mejor, porque dé 
gloria al amor, siendo dios,   
que olvides tú por los dos,   
que yo por los dos querré.   


DOÑA BEATRIZ:
Tan cortésmente os quejáis,   
que aunque agradecer quisiera
vuestras penas, no lo hiciera
solo porque las digáis.   


DON LUIS:
Como tan mal me tratáis,   
el idioma del desdén   
aprendí.


DOÑA BEATRIZ:
Pues ese es bien
que sigáis; que en caso tal,   
hará soledad el mal   
a quien le dice tan bien.   


DON LUIS  (Detiénela.):
Oye, si a caso te vengas,   
y padezcamos los dos.

martes, 8 de mayo de 2012

Fragmentos... Cien preguntas básicas sobre la ciencia

Seleccionamos un fragmento del libro Cien preguntas básicas sobre la ciencia, que escribió Isaac Asimov a lo largo de ocho años, colaborando con la revista Science Digest, en una sección titulada «Please Explain» [«Por favor, explique»]. 

La ilustración la hemos visto en el blog Culturacomic. Mil gracias.


"4. ¿Qué dice el teorema de Gödel? ¿Demuestra que la verdad es inalcanzable?

   ¿Qué ocurre si establecemos un enunciado y comprobamos que no podemos demostrar que es o así o no así? Supongamos que digo: «El enunciado que estoy haciendo es falso.» ¿Es falso? Si es falso, entonces es falso que esté diciendo algo falso y tengo que estar diciendo algo verdadero. Pero si estoy diciendo algo verdadero, entonces es cierto que estoy diciendo algo falso y sería verdad que estoy diciendo algo falso. Podría estar yendo de un lado para otro indefinidamente.
Es imposible demostrar que lo que he dicho es o así o no así. Supongamos que ajustamos los axiomas de la lógica a fin de eliminar la posibilidad de hacer enunciados de ese tipo. ¿Podríamos encontrar otro modo de hacer enunciados del tipo «ni así ni no así»?  
En 1931 el matemático austriaco Kurt Gödel presentó una demostración válida de que para cualquier conjunto de axiomas siempre es posible hacer enunciados que, a partir de esos axiomas, no puede demostrarse ni que son así ni que no son así. En ese sentido, es imposible elaborar jamás un conjunto de axiomas a partir de los cuales se pueda deducir un sistema matemático completo.  
¿Quiere decir esto que nunca podremos encontrar la «verdad»? ¡Ni hablar!    Primero: el que un sistema matemático no sea completo no quiere decir que lo que contiene sea «falso». El sistema puede seguir siendo muy útil, siempre que no intentemos utilizarlo más allá de sus límites. Segundo: el teorema de Gödel sólo se aplica a sistemas deductivos del tipo que se utiliza en matemáticas. Pero la deducción no es el único modo de descubrir la «verdad». No hay axiomas que nos permitan deducir las dimensiones del sistema solar. Estas últimas fueron obtenidas mediante observaciones y medidas, otro camino hacia la «verdad».
Cien preguntas básicas sobre la ciencia, Isaac Asimov 

lunes, 7 de mayo de 2012

Soneto de madera

Compartimos un soneto (concretamente el soneto XII) del gran Pablo Neruda. Encontráis en este enlace los cien sonetos que escribió a su mujer Matilde y que se recopilan en un libro titulado Cien poemas de amor. Incluimos la hermosa introducción que nos sugirió el título del post.

La ilustración que empleamos es la de la cubierta de la edición de Austral en España.



A Matilde Urrutia

Señora mía muy amada, gran padecimiento
tuve al escribirte estos mal llamados sonetos
y harto me dolieron y costaron, pero la
alegría de ofrecértelos es mayor que una
pradera. Al proponérmelo bien sabía que
al costado de cada uno, por afición electiva
y elegancia, los poetas de todo tiempo
dispusieron rimas que sonaron como platería,
cristal o cañonazo. Yo, con mucha humildad
hice estos sonetos de madera, les di el sonido
de esta opaca y pura substancia y así deben
llegar a tus oídos. Tú y yo caminando por
bosques y arenales, por lagos perdidos, por
cenicientas latitudes, recogimos fragmentos de
palo puro, de maderos sometidos al vaivén del
agua y la intemperie. De tales suavizadísimos
vestigios construí con hacha, cuchillo, cortaplumas,
estas madererías de amor y edifiqué pequeñas
casas de catorce tablas para que en ellas vivan
tus ojos que adoro y canto. Así establecidas
mis razones de amor te entrego esta centuria:
sonetos de madera que sólo se levantaron
porque tú les diste la vida.


 ******
Soneto XII

Plena mujer, manzana carnal, luna caliente,
espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,
¿qué oscura claridad se abre entre tus columnas?
¿Qué antigua noche el hombre toca con sus sentidos?
Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
Beso a beso recorro tu pequeño infinito,
tus márgenes, tus ríos, tus pueblos diminutos,
y el fuego genital transformado en delicia
corre por los delgados caminos de la sangre
hasta precipitarse como un clavel nocturno,
hasta ser y no ser sino un rayo en la sombra.

Fragmentos... ¡Indignaos!

Os proponemos en este lunes frenético de mayo un fragmento del librito ¡Indignaos! de Stépahne Hessel de la serie que venimos desarrollando a la que hemos denomindado Fragmentos... 



En palabras de Jose Luis Sampredo, un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica...

La indiferencia: la peor de las actitudes
     "Es verdad que las razones para indignarse pueden parecer hoy menos claras o el mundo demasiado complejo. ¿Quién manda, quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no tenemos que vérnoslas con una pequeña élite, cuyo modo de actuar conocemos con claridad. Este es un vasto mundo de cuya interdependencia nos percatamos claramente. Vivimos con una interconectividad como jamás ha existido. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlas, hace falta observar con atención, buscar. Les digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor de las actitudes es la indiferencia, el decir "yo no puedo hacer nada, yo me las apaño". Al comportaros así, perdéis uno de los componentes esenciales que hacen al ser humano. Uno de sus componentes indispensables: la capacidad de indignarse y el compromiso que nace de ella."
Indignaos de Stépahne Hessel

Recogeré sus frutos sin códigos de barras

Uno de los blogs de poesía que seguimos con suma atención es el de Voz de tiza, del poeta urbano, canalla, comprometido y disconforme Iván Rafael. En alguna otra ocasión ya hemos reposteado uno de sus poemas. Hoy volvemos a hacerlo. El poema se llama Desobedeceré. Muy apropiado en los tiempos que corren. El post original está en este link, la gloria para quien ha escrito el poema. Esta vez solo somos el canal que transmite el mensaje.

Muy grande el verso que hemos seleccionado como título del post: Recogeré sus frutos sin códigos de barras...

La ilustración que marida con el poema la hemos hallado en una web sobre temas de Photoshop que a su vez la extrae de una web japonesa llamada Big Ideas. Hemos hecho una adaptación.


Desobedeceré

Cuando me hayan talado el brazo
desobedeceré.
Plantaré un árbol entre las losas de granito de la plaza.
Lo regaré.
Me sentaré a su sombra aunque caiga en la zona de estacionamiento.
Recogeré sus frutos sin códigos de barras.
Los comeré.
Me encadenaré a él cuando vengan las máquinas.
Me levantaré para verlo caer.
Y sujetando una navaja en la boca
grabaré un corazón con tu nombre
en el otro brazo.

En el ángulo muerto

Compartimos la canción En el ángulo muerto, una estupenda reflexión del lugar que a veces ocupamos, o al menos en el que nos sentimos. La canción es de un poeta granadino, con sangre rockera de primer orden llamado Jose Ignacio Lapido. El tema está extraído de su disco Cartografía, editado en 2008.

La ilustración la hemos visto en la web Irreverendos, donde le hacen una entrevista muy jugosa. Ellos titulan su artículo José Ignacio Lapido: la leyenda del hombre que acunaba palabras y destilaba sonidos. No tiene desperdicio, es muy recomendable. Mil gracias para estos chicos Irreverentes. Mil gracias Juanfran por el texto, y otras mil  a Enrique, autor de la ilustración.


La canción se hizo más conocida cuando el señor Miguel Ríos la versionó en alguno de sus discos. Nos ha parecido más interesante escuchar un directo del propio autor.

Que lo disfruten.




En el ángulo muerto


Estoy en el ángulo muerto,
es el sitio perfecto, nadie me ve.
Estoy fuera de juego,
batiéndome en duelo lo mismo que ayer
a solas con mis recuerdos,
los falsos y los verdaderos,
si no me ladraran los perros
creería que sueño, nadie me ve,
nadie me ve,
nadie me ve,
nadie me ve.

Estoy en ninguna parte,
rozando el desastre, sin nada que hacer.
Estoy flotando en el aire,
supongo que sabes que abajo no hay red.
Sentado a la diestra del padre,
esperando la luna de Cáncer,
haciendo de la duda un arte,
planteándome en serio volver a nacer,
volver a nacer,
volver a nacer,
nadie me ve.

Nadie me ve
en el ángulo muerto,
nadie me ve
por el retrovisor,
nadie me ve,
es el sitio perfecto,
y sé que no,
sé que no hay nada que hacer.

Cerraron el limbo y se fueron,
no vieron que yo estaba dentro
pidiéndole al camarero
los sacramentos y algo de beber,
nadie me ve,
nadie me ve,
nadie me ve.

sábado, 5 de mayo de 2012

Fragmentos... Blade Runner (continuación)

Continuamos con nuestra serie de fragmentos. El fragmento de hoy vuelve a estar extraído de la novela fantástica ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? La novela es de Philip K. Dick. La ilustración, El grito, corre a cargo del noruego Edvard Much.


 "Phil Resch se detuvo ante un cuadro al óleo; mostraba a una criatura pelada y oprimida, con una cabeza semejante a una pera invertida, que apretaba sus manos horrorizadas contra sus oídos, con la boca abierta en un vasto grito mudo. Las olas encrespadas de su dolor, los ecos del grito, ocupaban el espacio que la rodeaba. El hombre, o la mujer, estaba encerrado dentro de su propio aullido. Se cubría los oídos para protegerse de su propia voz. La criatura estaba de pie en un puente, y no había nadie más. Gritaba a solas. Aislada por el grito o a pesar de él."

jueves, 3 de mayo de 2012

Devuélveme mi futuro

Hace un siglo que no escribimos una canción. Los golpes exteriores, como al boxeador que se le da por vencido antes del final del combate, nos tenían algo adormecidos. Hay que remediarlo de alguna forma. Nos ponemos manos sobre el teclado para subsanarlo.


Compartimos con vosotros el tercer rap que se une al listado del apartado Canciones huérfanas en búsqueda de autor. Ya dijimos hace tiempo que haríamos un disco entero a La Excepción si nos dejaran o si nos lo pidieran. De momento, seguimos escribiendo. 


Sus mercedes se preguntarán por qué unos profanos como los que teclean estas palabras escriben en este género sin tener la menor idea. La razón es sencilla. Creemos que es la mejor forma para expresar toda la rabia, toda la incomprensión, todo el descontento, todo el desencanto, todo "un basta ya" hacia el agujero al que nos conducen los bien pensantes de este país. 


No somos neutrales. Nunca lo fuimos. La poesía siempre ha tenido un componente social, reivindicativo, ya fuera en una guerra, ya fuera en una dictadura, ya fuera ante el terror, ya fuera ante lo manifiestamente injusto. Ha habido épocas en las que la poesía solo era para el disfrute de unos cuantos privilegiados, que era meramente estética. Muy bella, hay que admitirlo, pero inútil en sí misma. Desde aquí respetamos tal postura aunque no la compartimos. 


Creemos que la poesía es un medio, nunca un fin en sí mismo. Que cada cual decida qué fin pretende. No queremos que nos consideren pasivos o indiferentes a lo que sucede a nuestro alrededor. No cogeremos un arma o especularemos para derribar una economía. Pero sí utilizaremos para defendernos todas las palabras  que podamos reunir, todas la imágenes o vídeos, todas las salidas a la calle que hagan falta para combatir las tropelías que se cometen y que se justifican con una cantinela infantil del tipo: "Es por tu bien, déjame que te estrangule a ti y a tu descendencia. Yo no quiero. Me lo mandan unos señores muy pero que muy malos que se llaman mercado". 


No somos neutrales ni equidistantes. Nunca lo fuimos. No somos la tele, ni la radio, ni la prensa que informa "verazmente", que no toma partido o que lo toma muy exageradamente hacia quien mejor le pague para ello. A ese o se le llama, por decirlo de una forma elegante, publicidad. No tenemos a accionistas descontentos (ni contentos ya que nadie nos sufraga económicamente), no tenemos intereses políticos aunque sí sociales. Lo bueno de escribir para nadie es que a nadie hay que rendir cuentas.


Tras la explicación decide si quieres seguir leyendo, si quieres permanecer neutral, si quieres permanecer indiferente... 

Al trabajo. Se cierra el mitin. Volvemos a ilustrar un post con el maestro Bansky. Mil gracias anónimas al anónimo agitador de conciencias.



Además, compartimos un par de vídeos muy didácticos para calentar el ambiente. Los ha diseñado Aleix Saló. Son Españistán y su continuación, Simiocracia, vídeos que tanto gustan a la clase política de este santo país. Y sino, que se lo pregunten a Montoro, al ministro-humorista por excelencia del ejecutivo. Un millón de gracias, Aleix. Y suerte con tus proyectos venideros y actuales.




Os dejamos con la letra de la pretendida canción. La hemos titulado con la contundente e inequívoca frase Devuélveme mi futuro. Que la disfruten...


Devuélveme mi futuro

Fui tan, tan, tan burro, si es que eres muy cazurro, que pasé por la facultad cinco años
mientras mis colegas, con apenas la egebé, con la construcción se forraron,
y nadie se quejaba si chuleaban cuando paseaban por el barrio con sus enormes cochazos.
Al contrario, te decían, menuda suerte, qué fuerte, mira y aprende, que eres un pringao, 
aprende del vecino del cuarto, carajo, que con su trabajo buenos fajos se ha levantao.
Acabé mis estudios sin un puto duro por las tasas pagadas, pero con piel recién licenciada.
Me dijeron que el mañana sería mío. El enorme esfuerzo valdría una vida ganada.
Pero muy pronto descubrí, vaya porvenir, que bajo mi brazo llevaba una cartera estropeada,
que me vendieron a sabiendas una carrera de mierda que estaba caducada.
Que me devuelvan mi futuro. La hoja de reclamación ¿a dónde se manda?

Vaya panda. Será por eso que estoy sin curro, así me lo figuro, y me jode lo que me auguro,
que por mi culo universitario nadie dará más de dos duros, así de crudo. Y es que es duro 
ser rechazado o despedido o infravalorado o esclavizado por el empresario torpe de turno.
¿Por qué permito, si quieres te lo mando por escrito, que esos tipos sucios, rucios y cenutrios
se aprovechen de la vida de uno y sus cuentas corrientes aumenten con lo que yo produzco?
Y la sociedad te dice: Te lo aseguro, tienes que seguir en lo tuyo... que te faltan idiomas...
¿Estás de broma? Píllate un máster, un posgrado... Si no tengo un pavo, si vivo de las sobras.
Anda y no me jodas, que a nadie le regala la vida nada, invierte, cree en ti, crece, evoluciona.
El banco te da pasta para que te formes, mira cómo se las gastan, que te promocionan.
¿Parezco idiota? Que me devuelvan mi futuro. La hoja de reclamación, ¿cómo funciona?

Qué bajona. Nos ha pasado por encima el abuelo tiempo, los años nos han quitado la careta,
y date cuenta que el tonto sin la egebé se metió en una cárcel con barrotes de hipoteca,
y va el del banco le pregunta mientras se frota las manos por la firma de su condena abierta,
¿por qué no pides en vez de treinta, por qué no te pillas un ferrari, y pides cincuenta?
La historia corre cuesta abajo y empeora, si quieres lo miras en cualquier hemeroteca.
Y la desgracia de todo es que el ganaba buenos fajos no tiene tajo y vive en la miseria,
y el que ha invertido su vida estudiando se queda pagando los platos rotos de la cuenta,
y hay que tener morro, menudo corro de hienas, cuando dicen que la culpa es nuestra,
porque vivimos por encima de nuestras posibilidades pidiendo cincuenta en vez de treinta.
Que me devuelvan mi futuro. Y la hoja de reclamación se la meten por donde les quepa.


Menudos jetas. Llega tarde esta estrofa de este saco de letras que da más asco que pena,
porque el tonto de la egebé y el estudiante caminan justos desde el paro a la biblioteca,
ah no, me equivoqué, que también ahí tuvieron que meter los neoliberales la tijera,
y que ahora su gestión es de pago, seamos solidarios, si es que es todo culpa del de la ceja,
comprendamos al bueno de Mariano y a la santa de Merkel y a otros lumbreras
que han visto la santa luz y que saben cómo evitar el alud que encima se nos echa.
Cantaremos lo de Resistiré, los años de gobierno del... mientras aguante la mecha...
Desde Bruselas, lamentamos cortar a la mitad este cuento, no incidir más en su brecha,
se suspende este cantar, porque sus versos en este universo de copago tienen ya fecha.
Le confiscamos su futuro. Se lo alquilamos con opción a compra. ¿Cómo ve la oferta?