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miércoles, 6 de junio de 2012

Me sobra mes al final del sueldo

Hace poco fuimos a ver la estupenda obra teatral El inspector, de Nikolái Gógol. En un momento dado, aparecen frases contundentes que representaban el malestar de la población y de los comerciantes ante el corrupto alcalde y su nefasto gobierno local. ¿Les suena a algunos de ustedes dicha escena con la situación actual económica, política, etc.? Una de esas frases era "Me sobra mes al final del sueldo". Cuando la vimos, sabíamos que detrás había algo, como poco, un poema, quizás una canción. Este post es el resultado. Nos inclinamo al final por la canción.

Desde aquí nuestro agradecimiento al "inventor" del título que nos ha servido para tirar del hilo y construir el texto.

La imagen que acompaña al post la hemos visto en la web en multitud de sitios vinculados con las protestas en las calle relacionadas al 15-M, esas protestas que dicen que han muerto, que no sirven para nada, que los que gobiernan tienen carta blanca durante cuatro años para hacer y deshacer  a su antojo. Los perroflautas que suscriben estas líneas y firman la canción huérfana de música, no opinan ni de lejos que esto sea así. Ahí va nuestro pequeño aporte a la causa. Veremos cómo acaba...


Me sobra mes al final del sueldo

Que te juro que estrujo mis famélicas finanzas 
y por más vueltas que le doy y lo pienso,
veo que no me cuadra la balanza.

Que apenas alimento a mi pobre panza,
que le doy la mitad de comida al perro,
que a mi hija la he quitado de clase de danza.

Que llevo la ropa que me da Cáritas, 
que comer fuera, no te exagero,
en casa lo llamamos cenar en la terraza.

Y es que me sobra mes al final del sueldo.
 
Que no derrochamos vanas esperanzas,
que alquilamos de los otros sus sueños,
que defendemos las ofertas a ultranza.

Que el niño se inventa adivinanzas
que desconoce el norte de los vientos,
que esquivan a los políticos sin fianza.

Que sentimos nostalgia, casi añoranza,
de los lejanos falsos buenos momentos
donde cualquiera eructaba bonanzas.

Y es que me sobra mes al final del sueldo.

Que ni wifi hay del vecino que era ordenanza
del ministerio que le birló su cinco por ciento,
sin un duro ya para el deshaucio y la mudanza.

Que mal vendimos el coche sin tardanza
cuando en febrero nos dio un gran tiento
la hipoteca que subió su recaudanza.

Que el banco amenaza con una demandanza
que son seis meses sin pagar el crédito,
¿por qué nos acorrala esta triste contradanza?
  
Y es que me sobra mes al final del sueldo.
Que hasta estrofas de esta canción sin acordanza
he borrado del pentagrama, que debo
ahorrar esfuerzos sin bienaventuranzas.

Que presiento con desesperanza
cómo la prole de mi prole verá el cuento
de esta absurda y extraña mezcolanza.

Que no aprenderemos de esta enseñanza,
lo certificarán los hijos de nuestros nietos,
que caerán en nuestras mismas trampas.

Y es que me sobra mes al final del sueldo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Fragmentos... El Inspector

Le hemos cogido cariño a esta sección a la que hemos denominado Fragmentos... En estos días, se representa El Inspector, de Nikolái Gógol, en el teatro Valle-Inclán, en Madrid, en versión y dirección de Miguel del Arco.

La ilustración que empleamos es el cartel de la obra, Isidro Ferrer.



La obra se estrenó en 1836, pero su texto podría haberse escrito mañana... Muy actual, muy recomendable dejarse caer por el teatro o comprar el libreto para disfrutar del texto. Os dejamos un fragmento del Acto I, Prólogo. No tiene ningún desperdicio. Cualquier parecido con la realidad más cercana o con alguna Comunidad Autónoma que se nos venga a la memoria, es simplemente una coincidencia absurda o una maldad del lector.

ACTO 1
PRÓLOGO


Una fiesta en casa del ALCALDE. Todos animados y borrachos. Una pequeña orquesta acompaña la actuación de un cantante. Los invitados aplauden al finalizar el número. El ALCALDE pasa el brazo por encima de los hombros del artista como si fueran íntimos.

ALCALDE.– ¿Quién decía que no iba a poder traerle? ¡Pues aquí está! Cuándo os daréis cuenta de que no hay imposibles para vuestro Alcalde. (Sube su copa) ¡Por la nueva estación de tren! ¡Por el progreso! ¡Por nuestra ciudad! (Todos brindan con él) Hala, canta, niño, que para eso te he traído. (Aparte al JUEZ) Un ojo de la cara le va a costar al Ayuntamiento este mamarracho. 

El cantante comienza un nuevo tema. Entra la Alcaldesa muy alterada pero sin dejar de sonreír con coquetería al cantante.

DOÑA ANA.– Antón, llama a la policía. Ya están los de siempre montándola en la entrada. ¿Tú sabes lo que me ha costado preparar esta fiesta?

ALCALDE.– ¿Qué les pasa hoy?

DOÑA ANA.– Están indignados. Dicen que no entienden cómo podemos inaugurar la estación del tren cuando todavía no hay vías.

ALCALDE.– ¡No hay vías, no hay vías! Pero hemos construido un magnífico edificio! Que aprovechen ahora para pasear libremente por el terreno porque cuando, el día de mañana, coloquemos las vías no podrán hacerlo.

DOÑA ANA.–
Ese día se quejarán de que no tienen zonas verdes.

CONSEJERO DE EDUCACIÓN Y CULTURA.– También les molesta que la fiesta se celebre a puerta cerrada en su casa y se pague con fondos públicos.

DOÑA ANA.– ¿No querrán que la paguemos de nuestro bolsillo? Apenas llegamos a fin de mes con el sueldo de alcalde de mi marido. Y yo no cobro más que los gastos por ejercer de primera dama.
El Inspector, de Nikolái Gógol