Estrenamos mes. Perdimos la pista al mes febrero, ya ni nos acordamos...
Comenzamos este marzo, tras el paréntesis de Lucio Dalla, con un pequeño haiku a una imagen de Chema Madoz. Llevamos tiempo intentando extraer de esta fotografía un haiku, y nunca hemos tenido éxito. Veremos si esta vez es la buena...
Volvemos sobre nuestros pasos, volvemos al trabajo de oficio, volvemos a componer un haiku. Decir que es para una fotografía de Chema Madoz, casi resulta reduntante... Hoy nos hemos fijado en la siguiente imagen:
Volvemos a fijarnos en la extraordinaria fotografía del bielorruso Pavel Titovich e intentamos sacar un poema de fábrica, un texto que describa lo que la imagen nos cuenta, o lo que a nosotros nos transmite, al menos. La fotografía bien merece el esfuerzo... Desde aquí, again, un millón de gracias al talentoso autor.
Hay una película del maestro Woody Allen llamadaMelinda&Melindadonde el director neoyorquino juega con la idea de contar la misma historia desde dos puntos de vista, uno cómico y otro dramático.
Os recordamos el tráiler:
Emulando al gran Allen, queremos componer este poema con dos versiones, una más soñadora, más alegre, más vital.
En la segunda versión buscaremos el lado oculto de la luna, la faz con la que los jueves te apuñalan sin piedad, una segunda versión que sea más pesimista, más triste, más melancólica, más desazonadora, si se quiere.
Que el lector elija con cuál quedarse, según como sea su día hoy o sus tendencias habituales, que se quede con la jovial comedia o con el oscuro drama... Y que no se corte, que el espacio de los comentarios de los blogs están para eso, para opinar, para decir, aunque sea, menuda trola de poema nos has colado...
The first version: Las alas que imagino tener...
Las alas que imagino tener
me alcanzan el aire de las estrellas,
me alzan al cielo la sonrisa de la cara,
me piden volar, agarrar a la vida
por sus solapas y besarla.
Pinto arcoiris con los dedos,
invento caramelos con sabor a música,
mi corazón plagia sin pudor el ritmo
que tararea el mar por la tarde
cuando acaricia a la playa.
Las alas que imagino tener
me arrancan carcajadas de la boca,
me sacan a bailar con la más guapa,
me alimentan con los macarrones
que mi madre saca recién horneados.
Respiro mientras me emborrachan
los vientos que hinchan los veleros,
los que se dirigen a cualquier buen puerto,
veleros cargados de botines lejanos
que derrochan besos y luz.
Ay, las alas que imagino tener...
*****
The second version: Las alas que imagino tener...
Las alas que imagino tener
–y que no tengo–
me despiertan, una vez más,
al borde de un poema sin alma,
en el precipicio de mis propias mentiras.
Sé que no estoy en condiciones de soñar ni de que mi imaginación antes viajera imagine escaparse de su actual cautiverio.
Transitar de puntillas por mi vida oxidada
parece que no genera demasiada controversia.
Las alas que quise tener
–y que no tengo–
aparecen burlonas y sin gracia
en el lienzo imperfecto
que ahora ilustra mi pequeño mundo.
Malinterpreto el papel del Ícaro suicida,
cuando vuelo hasta el sol
para forzar mi estrellato,
porque quise olvidar sin éxito mi propia realidad,
abandonar esta piel de antipoeta que se derrite.
Un bonito número para otro haiku inspirado en una imagen de Chema Madoz. El texto pretende ser una breve reflexión sobre la soledad, sobre el compañerismo, sobre su necesidad y su importancia, incluso si dicha unión viene en forma de nudo o de lazo. Los dos zapatos unidos por el mismo cordón nos ha transmitido la idea de que algunas cosas, si no estuvieran unidas, no tendrían sentido.
Se habla sobre lo que nos completa y nos complementa. Es un poema sobre aquello que no se diseñó para estar solo, y sin embargo, lo está.
Otra estupenda y sugerente fotografía del maestro Chema Madoz para tiempos donde parece que escasean las buenas ideas, el talento, la creatividad. Cuando la imaginación hace tiempo que no aspira a sustituir al poder...
Repasando el blog con otros ojos, unos menos cansados y con menos angustia, hemos visto que esta mañana nos había salido un haiku un tanto nihilista. De todo tiene que haber... Hemos decidido equilibrarlo con el que compartimos esta noche. Hace el número doce de la serie.
A pesar de los pesares, a pesar de lo tóxico que es a veces el mundo, incluido este digital que habitamos de vez en cuando, buscamos una imagen del maestro Chema Madoz que nos inspire, que nos libere, que nos recuerde el motivo por el que seguimos componiendo versos.
Chema Madoz nos invita como siempre a la reflexión. ¿Quién puede retener las nubes en una jaula? Si la nube es una metáfora de la imaginación, ¿quién puede ponerle cerco a lo que soñamos?
Otra fotografía, otro haiku, otra dedicatoria. Esta vez es para la niña de los collages, porque sabemos que esta hermosa fotografía de Chema Madoz es su favorita.
Todos necesitamos encontrar la herramienta para liberarnos de aquello que nos aprisiona, nos condiciona o nos limita. Para que nos atrevamos, como decía el filósofo Erich Fromm, a perder el miedo a la libertad.
Ya llevamos siete haikus, basados en siete fotografías de Chema Madoz. Y con ganas de escribir más, la verdad. Os presentamos el favorito de cierta hermana pequeña mencionada en otra ocasión en este blog de cuyo nombre me acuerdo perfectamente y que escribo aquí con tinta y letra invisible para que no la atosiguen sus numerosos fans. A ver si le gusta...
Continuamos con la serie Haikus para quién pinta ideas de plata, extraordinarias fotografías del maestroChema Madoz a la que construimos un pequeño haiku como pie de foto.